sábado, 25 de abril de 2015

La Creatividad

No solamente ha surgido de la vida la animalidad, acuática, aérea o terrestre, sino también aquella rama animal que ha causado al hombre, vertebrado, mamífero y primate, inferior en múltiples capacidades frente a esos que llamamos bestias, y es debido a esto que, para el hombre, su capacidad técnica, la creadora, la intelectual, algunas veces estética otras tantas social, es aquello que lo impulsa y lo mantiene por delante de quienes han sido marginados por el progreso, y cuyos sentidos no viajan aun por donde lo imaginario y lo real se complementan.
Pensemos por un momento que dentro de nuestro inconsciente, en aquel lugar en particular por donde se forman nuestras decisiones, existe todo un cumulo de pensamientos compuestos por la influencia de nuestros semejantes, por la experiencia recopilada a lo largo de muchos aciertos y errores, pero también por aquellas ideas innatas que surgen de una larga incubación en nuestros genes. Todo aquello, y aun más, conforman un listado de ideas que usamos en el proceso para la toma de decisiones, un menú de ideas que nos limita o nos posibilita según sea su anchura, y del cual dependemos para tomar nuestras resoluciones, todo está determinado y en función de lo que el inconsciente asimila y almacena.
Es posible, también, que en el acto de la creación, práctico o estético, recurramos una vez más a nuestro propio menú ideológico, y que cada chispazo de genialidad se deba al salto de aquella idea precisa que había logrado encajar en la circunstancia, y es ahí cuando surge la gran obra, aun cuando no podamos manipular sus tiempos o sus alcances, pero sí podemos suprimir nuestras limitantes o incrementar nuestras posibilidades, hacer crecer nuestro menú y mirar como nuestras creaciones avanzan cada vez más hacia la excelencia. 



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